Hormigón de cáñamo y sobrecalentamiento estival: Por qué el valor U no explica el confort en verano
Durante décadas, el diseño energético de los edificios se ha centrado casi exclusivamente en reducir las pérdidas de calor en invierno. El valor U se convirtió en el indicador de referencia para evaluar la calidad térmica de una envolvente. Sin embargo, en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes y edificios que sufren sobrecalentamiento en verano, este enfoque resulta claramente insuficiente.
El hormigón de cáñamo (hempcrete) pone sobre la mesa una cuestión clave: dos cerramientos con el mismo valor U pueden comportarse de forma radicalmente distinta en verano.
El límite del valor U
El valor U mide la transmisión térmica en régimen estacionario, es decir, cuánta energía atraviesa un elemento constructivo cuando la diferencia de temperatura se mantiene constante en el tiempo.
Lo que no mide:
La velocidad a la que entra el calor
El desfase térmico (time lag)
La amortiguación del pico de temperatura
El comportamiento dinámico frente a ciclos día/noche
En climas como el mediterráneo o continental, donde las oscilaciones térmicas diarias son elevadas, estos factores son determinantes para el confort real.
Inercia térmica y desfase: el verdadero confort de verano
El hormigón de cáñamo combina aislamiento e inercia térmica ligera, gracias a su estructura porosa y a su densidad media.
¿Qué ocurre en un día caluroso?
Durante las horas de mayor radiación, el cerramiento absorbe calor
La energía térmica se almacena en la masa del material
El calor tarda varias horas en atravesar el muro (desfase térmico)
Cuando llega al interior, la temperatura exterior ya ha descendido
El calor acumulado se libera lentamente, sin generar picos incómodos
El resultado es una reducción del sobrecalentamiento interior, incluso sin sistemas activos de refrigeración.
Comparativa real: mismo valor U, comportamiento opuesto
Un muro ligero con aislamiento convencional puede tener un valor U similar al de un muro de hempcrete, pero:
El calor atraviesa rápidamente el cerramiento
El pico térmico coincide con las horas más críticas del día
El interior se recalienta con facilidad
Aumenta la dependencia del aire acondicionado
En cambio, un muro de hormigón de cáñamo:
Retrasa la entrada de calor
Aplana los picos de temperatura
Mantiene una temperatura interior más estable
Reduce la demanda de refrigeración
Arquitectura resiliente frente al cambio climático
El sobrecalentamiento ya no es una excepción, sino un problema estructural del parque edificatorio europeo. Diseñar únicamente para el invierno es una estrategia obsoleta.
El hormigón de cáñamo ofrece:
Mitigación pasiva del calor
Menor dependencia energética
Mayor confort higrotérmico
Edificios más resilientes frente a climas extremos
Todo ello sin sistemas mecánicos complejos ni consumo energético adicional.
Más allá de la eficiencia: inteligencia material
Construir con hormigón de cáñamo no es solo reducir emisiones o mejorar el aislamiento. Es diseñar con el tiempo, entendiendo cómo los materiales interactúan con el clima real.
En un futuro donde el confort de verano será tan importante como el de invierno, la elección del material importa tanto como el espesor del aislamiento.
El confort no depende solo de cuánto calor pasa, sino de cuándo pasa.
Si quieres profundizar en el comportamiento térmico del hormigón de cáñamo, su integración en arquitectura bioclimática o su compatibilidad con estándares como Passivhaus, puedes encontrar más información técnica en el resto de secciones de nuestra web o contactar con nuestro equipo especializado.